En la primavera de 2017 Emmanuel Macron dinamitó el panorama político francés cuando inventó su partido, ganó las elecciones y desdibujó el peso político de partidos tradicionales como el Socialista o Los Republicanos. En la de 2024 ha vuelto a hacerlo al convocar de manera anticipada elecciones legislativas en las que arrasó la extrema derecha de Marine Le Pen. La onda expansiva de esta decisión es impredecible y ya tiene una consecuencia: un cisma dentro de la derecha tradicional, que amenaza con escindirse después de que su presidente, Eric Ciotti, dijera hoy que desea un pacto con Le Pen de cara a los comicios, algo a lo que gran parte de los dirigentes se opone. Aliarse con Le Pen es franquear una línea roja.

Con una izquierda, muy fragmentada y que tampoco se pone de acuerdo con qué hacer, el llamado cordón sanitario contra la extrema derecha (el que ha impedido hasta ahora que Le Pen llegara al Elíseo) se está resquebrajando y, en su lugar, parece haber mutado hacia una especie de «cordón anti Macron». Que la extrema derecha llegue al poder en Francia en unas semanas, tras las legislativas, ya no es una idea lejana.

Este es el escenario que vive el país, dos días después de que un tercio de los franceses que votaron en las europeas diera su apoyo a Jordan Bardella, candidato de Reagrupamiento Nacional (RN), partido de Le Pen. Las negociaciones de los distintos bloques parlamentarios (izquierda, extrema derecha y mayoría presidencial) para formar alianzas de cara a los comicios del 30 de junio están arrojando a Francia más al caos político que a una estabilización.

Jordan Bardella anunció esta tarde que «habrá un acuerdo» con decenas de diputados republicanos, sin especificar cuántos ni cuándo se materializará esta alianza. Tienen 61 diputados.

Este partido de centro derecha, hermano del PP español, y heredero del gaullismo, y de la UMP de Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, siempre rechazó cualquier tipo de apoyo a Le Pen. Su presidente, Eric Ciotti, dijo por la mañana en el plató de TF1 que RN «entra dentro del arco republicano» y ha argumentado su decisión en la amenaza que representa el bloque de izquierda liderado por La Francia Insumisa, y también el de Macron.

Le Pen, en ese proceso de normalización de su discurso político, ha logrado convencerle de que el resto supone una amenaza mayor para el país. No así al resto de los dirigentes de peso dentro de esta familia política, que se oponen frontalmente a ello e incluso han pedido a Ciotti que dimita.

Lo han hecho Laurent Wauquiez, ex ministro, Valérie Pécresse, presidenta de la región de París, o Bruno Retailleau, jefe de los senadores, que le han acusado de mentir y de traición. Éste último ha rescatado de la hemeroteca las siguientes palabras, pronunciadas por Ciotti en 2021: «Los republicanos no harán nunca una alianza con RN, tenemos divergencias ideológicas profundas, y debemos preservar nuestra independencia y nuestra integridad», dijo entonces.

La fractura existe, pues según un sondeo de Le Figaro, la mitad de los militantes de la derecha conservadora aprobarían un acuerdo con Le Pen. «Saludo la decisión responsable de Eric Ciotti, 40 años de pseudo cordón sanitario a punto de desaparecer», ha dicho la líder de extrema derecha en X.

Con lo que no puede contar Le Pen de momento es con el respaldo del otro partido de extrema derecha francesa: Reconquista, liderado por Eric Zémmour. Marion Maréchal, candidata europea de la formación, ha rechazado un pacto con RN porque Le Pen había puesto como condición que no haya «ninguna asociación directa o indirecta con Zemmour». Bardella ha dicho que sus posturas «son demasiados excesivas» y no tienen confianza en él.

La crisis abierta tiene giros curiosos. La oposición pide a Macron que dimita pero éste ha dicho, en una entrevista a Le Figaro Magazine, que no lo va a hacer «salga lo que salga de las urnas». Podría ocurrir, sin embargo, que el que acabe renunciando sea Ciotti.

El ministro del Interior, Gérald Darmanin, que militó en Los Republicanos, criticó esta posible alianza e hizo alusión en Twitter a los pactos de Francia, Reino Unido e Italia con Hitler: «»Éric Ciotti firma los acuerdos de Múnich y hunde en el deshonor a la familia gaullista al abrazar a Marine Le Pen».

La formación de alianzas al ir a las urnas es importante, pues la Asamblea está fragmentada y es prácticamente ingobernable. La extrema derecha podría llegar al Gobierno si en las legislativas logra mayoría. Bardella sería nombrado primer ministro. El primer ministro, Gabriel Attal, en la habitual reunión de Gobierno de los martes, ha sido claro: «La extrema derecha está a las puertas del poder», ha dicho, según fuentes cercanas.

En el bloque de izquierda tampoco tienen claros sus movimientos. Ayer, habían anunciado su intención de crear un Frente Popular para frenar a Le Pen. La idea es que ecologistas, socialistas, comunistas y La Francia Insumisa presenten candidaturas únicas en las circunscripciones, a pesar de los desacuerdos que hay entre estas familias políticas. Sin embargo, Raphael Glucksmann, candidato socialista a las europeas (logró el 14% de apoyos) y que se posiciona como nueva esperanza del bloque, ha dicho que todavía «no hay que hablar de acuerdo», pues tampoco quiere vincularse con La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.

La izquierda ya se unió en las legislativas de 2022, bajo la alianza llamada Nupes, que se disolvió precisamente por las diferencias en temas como la guerra en Gaza o Ucrania.

Ya hay sondeos sobre qué veredicto saldría de las urnas. Según uno de Ifop para Le Figaro publicado hoy, el partido de Marine Le Pen ganaría los comicios, con el 35% de los apoyos. En 2022 consiguieron un 18%. La izquierda se haría con un 25% y el bloque de Macron (Renacimiento, su partido, y Modem y Horizons) quedarían en tercera posición, con un 18%. Tuvo un 25%.

Como las legislativas se suceden en dos rondas (el 30 de junio y 7 de julio) es difícil proyectar cómo evolucionará la segunda votación, así que estos sondeos se cogen con pinzas, de manera cautelosa.

Donde ha habido silencio es en el campo presidencial. Está previsto que Emmanuel Macron dé una conferencia de prensa este miércoles. Iba a hacerlo el martes, pero se ha pospuesto. En este contexto de caos doméstico, el francés, que se ha erigido siempre como líder de Europa, llega a sus citas internacionales de esta semana muy debilitado. El jueves tiene la reunión del G7, donde se negociarán los cargos en Europa tras las elecciones del domingo, y el fin de semana irá a Suiza a la cumbre de la paz organizada en apoyo a Ucrania.

Mientras tanto, los sindicatos han convocado movilizaciones contra la extrema derecha este fin de semana, a las que la izquierda ha dicho que se va a unir. El domingo y el lunes ya hubo manifestaciones espontáneas en algunas ciudades. En París varios centenares de personas se concentraron en la Plaza de La República.

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