Los gobiernos del norte de Europa sabían desde el año pasado que Rusia estaba usando algunos buques, sobre todo de investigación oceanográfica, para realizar actividades de espionaje. Pero ahora sospechan que no son unos pocos buques sino cientos.

Una organización holandesa, ‘Follow the money’, en asociación con los diarios económicos belgas L’Echo y De Tijd, asegura que al menos 167 buques civiles rusos se dedican en realidad a actividades de espionaje en zonas del Mar del Norte donde se concentran cables de comunicaciones, gasoductos y oleoductos. Ese espionaje viene de años atrás, pero aumentó en febrero de 2022, cuando Rusia atacó a Ucrania.

La investigación se dedicó a revisar los movimientos de miles de buques rusos frente a las costas de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Países Bajos y Reino Unido en zonas de extracción de gas, de parques eólicos marinos, de cables de telecomunicaciones o de líneas eléctricas.

Esos países firmaron el pasado abril un acuerdo de seguridad para reforzar la vigilancia en las zonas que creen que concentran la mayor parte del espionaje ruso. Participan también la OTAN y la Unión Europea.

Esos gobiernos y sus servicios de espionaje sabían que aproximadamente una decena de buques militares rusos se dedicaban a espiar por esas zonas del Mar del Norte para preparar actividades de sabotaje.

Pero los datos del movimiento de miles de buques civiles, desde portacontenedores hasta graneleros pasando por barcos de pesca e incluso turísticos, muestran que más de 150 de ellos se dedican en realidad al espionaje.

FILE - Marines take a part in a military exercise in the Baltic Sea near the village of Nemirseta, about 340 kilometers (211 miles) northwest of Vilnius, the capital of the former Soviet republic of Lithuania, June 4, 2018. Russia, the United States and its NATO allies are meeting this week for negotiations focused on Moscow's demand for Western security guarantees and Western concerns about a recent buildup of Russian troops near Ukraine. (AP Photo/Mindaugas Kulbis, File)FILE – Marines take a part in a military exercise in the Baltic Sea near the village of Nemirseta, about 340 kilometers (211 miles) northwest of Vilnius, the capital of the former Soviet republic of Lithuania, June 4, 2018. Russia, the United States and its NATO allies are meeting this week for negotiations focused on Moscow’s demand for Western security guarantees and Western concerns about a recent buildup of Russian troops near Ukraine. (AP Photo/Mindaugas Kulbis, File)

Las excusas de los marinos rusos

Se seleccionó a esos 167 porque su seguimiento sirvió para descubrir trayectorias extrañas y períodos largos de tiempo con buques detenidos sobre zonas donde se concentran instalaciones de energía y comunicaciones.

Los guardacostas que se acercan a esos buques reciben como explicación de los marinos rusos excusas como que erraron la navegación, que el tiempo era malo y preferían no moverse o que sufrieron alguna avería.

Dinamarca hizo público que en febrero de 2022, el mismo mes en que Rusia atacó a Ucrania, descubrió como el portacontenedores ‘Transit-Tavayza’, un largo buque de 172 metros de eslora, había pasado horas en una zona militarmente estratégica y que había lanzado robots submarinos.

Desde 2003 todos los buques tienen la obligación de llevar encendido un sistema automático de identificación (AIS, en sus siglas en inglés). Esos buques lo apagaron durante horas o días, algo ilegal.

También que los buques civiles rusos se acercan a buques militares de países de la OTAN hasta que estos les ordenan alejarse. Los europeos creen que lo hacen como una forma de localizar a las flotas de la OTAN. En total, los servicios de inteligencia europeos tienen bajo vigilancia a 5.602 buques civiles rusos.

¿Un plan mayor?

Los gobiernos europeos afectados temen que las actividades de espionaje rusas sean parte de un plan mayor para lanzar una salva de sabotajes. Rusia tiene agentes en territorio europeo preparando sabotajes a infraestructuras estratégicas de forma “inminente”, de creer las advertencias que han hecho en las últimas semanas varios servicios de inteligencia europeos a sus gobiernos.

La información, originalmente difundida por el diario británico Financial Times a mediados de mayo, refuerza la idea de que Rusia busca que los ciudadanos europeos y sus gobiernos abandonen su apoyo financiero y en armas a Ucrania si se sienten más amenazados que hasta ahora. Moscú no parece tener miedo a una respuesta militar europea.

Un buque militar ruso anclado el puerto ucraniano de Sebastopol, en Crimea, en una imagen de archivo. Foto: REUTERS Un buque militar ruso anclado el puerto ucraniano de Sebastopol, en Crimea, en una imagen de archivo. Foto: REUTERS

Una de las principales alertas llegó hace dos semanas cuando la policía alemana, con información de sus servicios secretos, detuvo a dos ciudadanos de doble nacionalidad rusa y alemana que preparaban ataques contra una base militar en Baviera.

Poco después agentes británicos detuvieron a dos hombres que habían provocado un incendio en uno de los mayores depósitos del país usados para reunir y organizar la ayuda que se envía a Ucrania. La Fiscalía los acusa de trabajar a las órdenes del gobierno ruso.

Sabotajes

Entre los actos de sabotaje que según Financial Times creen posibles los servicios secretos de los principales países europeos están ataques terroristas con explosivos, incendios criminales provocados, ataques terroristas contra infraestructuras estratégicas como telecomunicaciones, energía o logística militar o el corte de cables submarinos de electricidad o comunicaciones.

El ataque a las infraestructuras submarinas, que discutieron hace semanas los ministros de Energía de la UE y pidieron protección a la OTAN, es casi imposible de evitar. Las explosiones en el gasoducto Nordstream siguen sin aclararse dos años después, como la ruptura de un cable de telecomunicaciones noruego o daños menores a otros cables en Escocia o Finlandia.

El diario belga La Libre Belgique recoge el testimonio de un funcionario europeo responsable de seguridad marítima que explica que si cinco de los siete cables principales de telecomunicaciones que pasan por el Mar del Norte fueran cortados “volveríamos a la edad de piedra”.

Una exageración, pero en la práctica Europa se quedaría sin internet. Además de esos cables, por el Mar del Norte y el Báltico corren cables eléctricos y gasoductos y oleoductos.

El gobierno belga ve otra amenaza en los “buques fantasma”, que apagan sus trasponedores para evitar ser localizados, por lo que deben ser detectados con radares, que tienen un alcance limitado.

Además, está el riesgo de los submarinos nucleares rusos, que pueden pasar meses sin tocar puerto. Más allá de los buques oficialmente de investigación como el ‘Almirante Vladimirsky’, en realidad buque espía, aparecen otros que son en apariencia simples portacontenedores, pero que realizan labores de espionaje.

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