Entre charlas de despacho y una pava con sello propio, el intendente Diego Pérez detalla la ingeniería municipal para asistir a los vecinos, el pulso de las obras bajo la nieve y el sueño de las próximas inauguraciones.

El despacho del intendente de Río Pico, Diego Pérez, funciona hoy como un búnker térmico y un espacio de resistencia comunitaria. Afuera, la Patagonia impone su ley: el termómetro tocó recientemente los 16 grados bajo cero y una capa de entre 15 y 20 centímetros de nieve cubre el pueblo. Adentro, el ritmo lo marca un mate ensillado, siempre calentito, y una pava en relieve con la inscripción “Diego intendente”, un regalo de un amigo artesano que se convirtió en el epicentro de las decisiones locales.
«En días así, no alcanza nada. Ni la leña ni el gas», confiesa el jefe comunal, compartiendo un mate mientras analiza una realidad cruda. «Hablamos siempre con los chicos del equipo: la leña a veces está húmeda, el gas no calienta lo suficiente y las noches son eternas. Pero estamos atentos, en el territorio, tratando de solucionar cada problema».
Tarifas por las nubes y bolsillos congelados
La crisis climática se cruza de frente con la situación económica nacional. Pérez describe un panorama donde los servicios básicos se volvieron un desafío asfixiante tanto para las familias como para las arcas municipales.
- El desfasaje: Los ingresos familiares siguen congelados, pero las boletas de gas, luz y energía eléctrica no paran de subir.
- Cuentas municipales: La propia municipalidad debe hacer malabares para afrontar los costos internos de gas, luz y combustible.
- Red de contención: El municipio otorga ayudas directas hasta donde el presupuesto lo permite.
- Gestión provincial: Ante la emergencia, el intendente ya coordina con el gobierno de Chubut asistencia humanitaria urgente para agilizar respuestas que «no pueden esperar».
Informa Municipio Rio Pico

