Un nuevo futuro para la escuela de Ricardo Rojas

La gestión de Juan Bautista Hassanie transformó las instalaciones del establecimiento rural, resolviendo problemas históricos de infraestructura, gas y electricidad.

Hay obras que no solo significan ladrillos y pintura, sino dignidad para quienes habitan las aulas. Al asumir la conducción de la comuna, Juan Bautista Hassanie detectó que la escuela de jornada completa del pueblo —el corazón educativo donde asisten 45 alumnos de niveles inicial, primario y secundario— arrastraba un alarmante estado de abandono estructural debido a la falta de mantenimiento durante décadas.

La prioridad de la gestión comunal fue inmediata y se volcó en sanear las condiciones de habitabilidad de los estudiantes. El cambio más rotundo se dio en los sanitarios: se construyeron baños completamente nuevos y se eliminaron de raíz dos cámaras sépticas que, de manera insólita, estaban instaladas dentro del propio edificio (una en el acceso al comedor y otra en la sala de jardín de infantes), terminando definitivamente con los históricos problemas de olor.

A la par de las obras de saneamiento, la comuna coordinó junto al Ministerio de Educación una renovación total de los servicios básicos. Se reemplazó la red eléctrica original —que acumulaba unos 80 años de antigüedad y quemaba los equipos informáticos que los chicos conectaban— y se rehízo a nuevo la instalación de gas, sustituyendo cañerías obsoletas que presentaban peligrosas pérdidas ocultas para adecuarlas a las normativas de seguridad vigentes.

Con el edificio completamente seguro y las aulas pintadas en su interior gracias al aporte directo de la comuna, el establecimiento luce una fachada renovada y un entorno óptimo para el aprendizaje. Para Hassanie, esta intervención escolar demuestra que el arraigo y el desarrollo de Ricardo Rojas comienzan garantizando un espacio digno, seguro y confortable para las futuras generaciones del pueblo.

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