Aldea Beleiro empieza a despedirse de la leña con la histórica obra de gas de Coopetel

El Gobierno provincial avanza junto a la cooperativa en la infraestructura para la planta de gas licuado por red. Una obra que generará empleo local y transformará la calidad de vida de las familias cordilleranas.

ALDEA BELEIRO.– En los inviernos de esta comuna fronteriza, el calor siempre fue un sacrificio duro que se midió en camionadas de leña de hasta $700.000. Sin embargo, la histórica dependencia del bosque cordillerano está comenzando un retiro paulatino frente a la transformación más esperada por generaciones: el desembarco definitivo del gas licuado de petróleo (GLP).

Las próximas semanas marcarán el inicio de las obras civiles para la planta domiciliaria. Aunque la jefa comunal, Roxana Tapia, reconoce que el escepticismo vecinal es lógico tras tantas promesas del pasado que quedaron en la nada, esta vez el convenio firmado en el aniversario del pueblo ya es una realidad en el territorio. Técnicos de la cooperativa Coopetel ya inspeccionaron el predio donde se asentarán los tanques tipo Zeppelin y la provincia completó las firmas de mensura urbana exigidas por Camuzzi Gas del Sur.

Mientras avanza el tendido de los caños, que además abrirá una prolongada fuente de empleo para la mano de obra local, el pueblo cuida su trinchera invernal a través del Plan Calor. Con una logística aceitada junto al Ministerio de Desarrollo Humano conducido por Florencia Papaiani, los fondos se quedan en casa: la comuna compra la leña dura directamente a los proveedores del pueblo, logrando un circuito comercial donde los recursos circulan entre los mismos vecinos.

El esquema actual entrega media camionada al inicio de la temporada y se fracciona metro a metro según la necesidad de cada hogar. Una asistencia vital y artesanal que, paso a paso, empieza a despedirse para darle lugar a la comodidad definitiva de la llama azul en pleno sudoeste chubutense.

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